
VANA
En vano luché
Por enseñar a mi corazón a doblegarse
En vano le digo
“hay muchos cantores más grandes que tú”
Más su respuesta viene como un viento de laudes,
Como vaga súplica sobre la noche
Que no me da reposo, repitiendo,
“Canto, un canto”
Sus ecos se entremezclan en el crepúsculo
Buscando siempre un canto.
Vedme aquí, raído por la fatiga
Y el rodar por tantos caminos ha vuelto a mis ojos
Semejantes a rojinegros círculos colmados de polvo
Y todavía, un temblor me sobrecoge en el crepúsculo
Y duendes-rojos-palabritas
Suplicando “un canto”,
Duendes-grises-palabritas
Chillando por un canto,
Hojas- castañas-palabritas
Sollozando “un canto”
Hojas- verdes-palabritas
Gimiendo por un canto,
Las palabras son semejantes a hojas,
Rancias hojas marrón en primavera
Flotando sin conciencia, tras un canto.
IN TEMPORE SENECTUTIS
Porque somos viejos
Y el ardor tiñe la tierra;
Lo vimos morir mil veces,
Cuando él declina un viento antiguo llora,
Porque somos viejos
Y la pasión mil veces sucumbió por nosotros
Pero crecimos incansables
La memoria yerra, oscila como el amado loto
Desaparece en la agitación del viento
Pero crecemos incansables
Porque somos viejos
La singular marvillosa-noche de tus ojos
No muere, vuela pasión aún
A lo largo de los estrellados campos de Arcturus
Y no está más en nuestras manos;
Mis labios están fríos
Y ambos aún incansables,
Y la extraña maravillosa-noche está sobre nosotros
Las hojas crepitantes sostienen nuestro asombro,
El viento llena nuestras bocas con extrañas palabras
Porque nuestra sorpresa no envejece.
La polilla, hora de nuestro día está sobre nosotros
Sosteniendo la aurora;
Hay una extraña maravillosa-noche en nuestros ojos
Porque la hora-polilla guía al amanecer
Como doncella, sosteniendo sus dedos,
Los rosados, esbeltos dedos de la madrugada.
EL: “Lanzas rojas horadan el albor del guerrero
De senectud.
¡Extraño! ¿Amor, olvidaste
Las rojas lanzas de la aurora,
Los gallardetes de la mañana?
ELLA: “No, los recuerdo, más ahora
Viene el alba, y la hora-polilla
La escolta; suavemente,
Porque somos viejos”
PLEGARIA DE LOS OJOS
Maestro, descansa, por nuestro hartazgo, cansado
Y podremos sentir los dedos del viento
Sobre nuestros párpados que se tienden encima
Lento y pesado-plomo
Descansa, hermano ¡Mira! , ¡El alba está afuera!
La amarilla flama palidece
Y la cera chorrea
Libéranos, por los hermosos colores que hay afuera
Verde del leño-musgo y colores floridos
Frescura bajo los árboles
Libéranos, porque nos marchitamos
En esta fluente-secular monotonía
De horrendas marcas impresas, negro
Sobre blanco pergamino
Libéranos, que hay alguien
Cuya sonrisa aprovecha más
Que el rancio conocimiento de tus libros:
Y podremos mirarla.
Ezra Pound, “Selected Poems”
Traducción: Ivonne de la Peña.
(Para cotejar estas versiones con el original ve a comentarios)